esto es UCDM

...take a seat on a peaceful mind...

No veo nada tal como es ahora.


Llevo unos tres días viviendo con inusitada intensidad boicots. Creo que esta lección me tocó el martes pasado y hasta hoy sábado vengo a escribir algo al respecto, además de que todavía no empiezo la siguiente. No hay nada relevante estos días boicoteros, acaso la reinvención del concepto de boicot a la que he llegado: herramientas muy útiles para retomar el camino: la montaña te puede hacer resbalar por la ladera pero la misma montaña te ofrece de donde agarrarte para no caer más, te ofrece de dónde sostenerte para levantarte y regresar al camino: el boicot sirve para experimentar el hartazgo de la negatividad y entonces pugnar por hacerla a un lado y comenzar a construir: un buen método es examinar la estructura de todo boicot, lo falso y absurdo que es ese festín del ego y que, viéndolo bien, no es más que la costumbre de estar nal, de estar delegando culpa, de creer que se tienen carencias.

El universo todo es una gran herramienta.

El universo todo es un amplísimo espectro de formas las cuales, en esencia, son hechos neutros (no buenos, no malos, no bellos, no terribles, no importantes (no reales, diría un maestro)).

No ver nada tal como es ahora significará que lo que vemos con los ojos, con el cerebro, con la mente, lo vemos de acuerdo al pasado, a la experiencia. Entonces creo que valdría la pena intentar ver todo (personas, objetos, sucesos) como meras herramientas que nos pueden permitir aprender a experimentar la paz. No sé si tenga que ver con esta lección 9, pero vale, que lo importante ahorita es descreer que los boicots de estos días han significado algo, todas estas formas ni siquiera las veo tal como son ahora, todas estas insatisfacciones son ilusiones que yo mismo me he fabricado basado en una compleja estructura mental-cultural que me fue heredada y a la cual comienzo a entender aunque no sé si a perdonar.

Mi mente está absorbida con pensamientos del pasado.


En alguna parte del capítulo se dice que el único pensamiento verdadero que se puede tener con respecto al pasado es que éste no está aquí, lo cual podría sonar indignantemente obvio, sin embargo, ¿quién podría poner en práctica una idea tan radical como ésta?. Bajo esta perspectiva los recuerdos no tendrían sentido alguno, como tampoco el psicoanálisis y no se diga el rencor (el resentimiento (el trauma emocional (el arrepentirse por lo ya hecho (etcétera)))). Pensar en términos del pasado es, digamos, estar en el presente en un porcentaje menor al 100%, y ya se sabe que ésta cantidad es la única correcta para vivir a plenitud el único tiempo real de todos, para vivirlo en paz, para vivirlo en libertad.

La melancolía es un apego con el pasado, también la frustración, también el odio. El deseo, la expectativa, la visualización también son apegos, apegos con el futuro, apegos que pueden conducir a emociones buenas o malas pero que no tienen que ver con el presente. No importa la forma que nos lleve a otro tiempo que no sea el actual, como sea, es prescindible, no es real, no es importante, no es vital. Pasado o futuro son tiempos que, absolutamente, no existen.

Suena tan simple, tan lógico: sin apegos con el pasado o el futuro puedo recorrer tranquilamente mi presente, fluir en él, sin resistencias absurdas: lo contrario se da cuando sufro por la muerte de alguien, cuando me arrepiento de no haber hecho tal cosa, cuando deseo que algo en específico ocurra, cuando no perdono a mis padres o a mis hermanos o a quien sea por algo que hicieron en el pasado: bajo circunstancias así no estoy en el presente, no estoy en paz, estoy con expectativas para poder empezar a vivir el amor.

El presente se me vuelve entonces un discurso interesante, un signo revelador, un sentido más verdadero que los sentidos del cuerpo, un estado lógico, un motivo de comprensión.

Sólo veo el pasado.

Qué delicia de lección. Clarificante. Empieza a clarificarme el mundo, el cual puede ser no el terreno de ataduras, apegos y deseperanzas que algunos proponen sino el universo de formas al cual hay que desjerarquizar, desaparecer. Eso ha de significar “conocer el mundo”. Eso ha de significar "vivir el ahora". Vale, tal vez sea mejor dejar hablar al Curso: Observa una taza, por ejemplo. ¿Estás realmente viendo la taza, o simplemente revisando tus experiencias previas de haber levantado una taza, de haber tenido sed, de haber bebido de ella, de haber sentido su borde rozar tus labios, de haber desayunado, y así sucesivamente? ¿Y no están acaso tus reacciones estéticas con respecto a la taza basadas asimismo en experiencias pasadas? ¿De qué otra manera sino sabrías que esa clase de taza se rompe si la dejas caer? ¿Qué sabes acerca de esa taza sino lo que aprendiste en el pasado? NO tendrías idea de lo que es si no fuera por ese aprendizaje previo. ¿Estás, entonces, viéndola realmente?.

Estoy disgustado porque veo algo que no está ahí.


Querer que el otro sea distinto es una costumbre muy arraigada en la cultura. Se ve en los medios, los noticieros, las teleseries, los editoriales políticos y deportivos, con los que atienden los bancos, los supermercados o los microbuses, entre compañeros de trabajo, entre amigos, entre novios, con los hijos, con los padres.


De pronto es común verse inconforme, molesto, “afectado” por la manera de ser del otro, entonces es fácil desearle alguna clase de mal, sentir satisfacción con la idea de que le vaya mal o coraje con la idea de que le vaya bien, en fin, el mecanismo que entra en juego en este tipo de circunstancias puede adoptar formas distintas pero en el fondo parte de una misma ilusión.

Criticar al otro es una cansada actividad en la que es fácil encontrar aliados, compañeros jueces con los cuales retroalimentar el odio, ese aparente antagónico del amor.

Dos personas me han conflictuado muchísimo desde hace años. Ayer, hablando con Claudia luego de un vivificante café vespertino, entre análisis y teorías en torno a estas dos personas, de pronto las visualicé como dos personas merecedoras de la felicidad, como personas con derecho al aprendizaje (reencuentro, conciencia) de la paz. De ahí no salté a sentir culpa por tanto tiempo de conflicto, de querer justicia, venganza o lo que sea que haya querido que sucediera para mi beneficio, sólo sentí la verdad de lo que ellas son, por un momento no hubo proyección ni miedo ni expectativas del futuro ni colocación de la culpa en algo o alguien, sólo fue un instante santo en el que experimenté la liberación total.

Quién diría que analizar / criticar al otro sería una carga tan pesada. Siempre había creído que criticaba / analizaba “de manera constructiva” pero es muy claro qué clase de justificación del ego hay en esa idea. Pero no, no hay nada parecido a esa liberación que viví ayer al ocaso, Claudia dice que le entregué al Espíritu Santo ese momento (esos conflictos, esas ideas) pero eso es algo que todavía no comprendo bien a pesar de que Claudia, facilitadora del Curso, me lo explique con edénicas manzanas. Anécdota que engarza a la perfección con la lección de hoy.

Nunca estoy disgustado por la razón que creo.

Empiezo a tener problemas con los ejercicios por dos razones: con las últimas dos lecciones no he podido levantarme temprano y las he hecho con cierta premura, sin escribir ni darme el tiempo para disfrutar lo que voy pensando, pero ya se sabe qué significan circunstancias así, aparentemente apartadas de mi control.

La otra razón es que estas lecciones me parecen menos instantáneas, menos simples, al principio sólo era sentarse, mirar alrededor y repetir tratando de no dejar de revisar mentalmente algo importante, pero ahora de una instrucción nacen posibles desenlaces, posibles opciones que el curso cubre por anticipado y entonces el texto de la lección es menos lineal: de una idea va naciendo otra y a veces me pierdo en qué parte está el ejercicio a practicar.

Aplicando la lección de hoy:
-no estoy ansioso por estas últimas lecciones por la razón que creo
-no me siento desmotivado por sentir desorden por la razón que creo
-no estoy depresivo por sentir sueño (pero querer escribir) por la razón que creo

He puesto una canción y un incienso esperando un romance que derive escritura.
Y he arreglado la silla de la computadora que llevaba, mínimo un par de años, queriendo arreglar.
Y espero a Claudia volver del pan.
Y nos tomaremos un café.

Ya sabía que en algún momento aparecerían los boicots, por lo mismo sé que pueden no tener importancia, llevo mucho tiempo con esta creencia de que los boicots son incómodos o que no dejan trabajar pero más bien resulta estimulante adaptarse a ellos, fluir con ellos en lugar de ver en ellos la excusa perfecta para sentir culpa, para dejar de hacer lo que se quiere.

No puedo conservar esta forma de disgusto y al mismo tiempo desprenderme de las demás. Para los efectos de estos ejercicios, pues, las consideraré a todas como si fuesen iguales.

Estos pensamientos no significan nada.
Son como las cosas que veo en esta habitación
(en esta calle, desde esta ventana, en este lugar).


Hay una especie de liberación luego de estas cuatro primeras lecciones, una paulatina examinación de lo visible, de lo sensible, de lo pensable, reinvención del ser, revisitamiento del yosoy, escritura nueva, fuego que renace, no sé cómo explicarlo, creo que es muy estimulante esta progresiva revisión que comenzó con la vista (lección 1), luego con lo emocional (lección 2), luego con el razonamiento (lección 3), y finalmente con lo mental (esta lección 4), y vamos, para un viejo amante del hermetismo, de lo metafísico, de los puentes entre (sólo en apariencia) diversos lenguajes, es imposible no hilar esta lúdica progresión con lo que simboliza el 4 en diferentes cosmovisiones: el 4, el cuadrado, el cuaternario, la cruz: simboliza los niveles de manifestación de la existencia: 4 estaciones, 4 direcciones en el espacio, 4 elementos: fuego, agua, aire, tierra: espiritualidad, emociones, racionalidad, materialidad: lección 4, lección 2, lección 3, lección 1.

Finalmente, luego de comenzar por los ojos, llegamos a los pensamientos, esos hacedores de mundos individuales, generadores de exteriores, generadores de separación. Generadores más no generosos. Generosidad, una de las principales cualidades del libre, del ser liberado.

Esta lección No. 4 no es fácil. Según me cuentan, muchos abandonan el curso al llegar aquí. Suena lógico, ¡qué mayor desgracia que la de nuestros pensamientos reducidos a lo insignificante! Sin embargo, con un poco de fluidez en lugar de resistencia, de paciencia en lugar de rechazo, de amor en lugar de miedo, no sólo se puede seguir adelante sino que termina por sonar muy lógica una lección así.

Representa el primer esfuerzo en el objetivo a largo plazo de aprender a ver que lo que carece de significado se encuentra fuera de ti, y lo significativo dentro.

No entiendo nada de lo que veo en esta habitación
(en esta calle, desde esta ventana, en este lugar).


El objetivo de los ejercicios es ayudarte a despejar la mente de todas las asociaciones del pasado, para que puedas ver las cosas exactamente tal como se presentan ante ti ahora y también para que te des cuenta de lo poco que realmente entiendes acerca de ellas. Llevo dos horas de estar despierto y sigo descalzo, sin un asomo de estornudo, sin un ápice de alergia, más bien con una dosis vivificante de alegria, así, sin acento, como si por ello fuera una alegría más real.

Lo de estar descalzo es importante. Es una afrenta a mis costumbres. Siempre me ha costado el contacto desnudo con el suelo, planta con tierra, planta con raíz, como si muy pronto la realidad me recibiera, a través de ese sensible y sensual umbral que es el pie, con un ataque selvático, un ataque suburbano, de ahí que no se hagan esperar los estornudos a los pocos minutos de andar descalzo por las mañanas. Hoy no. Hoy ando feliz sobre el suelo frío. Y me importan un carajo las pelusas, las migajas, el polvo. Tras la ventana, un cielo sin exilio.

Le he dado a todo lo que veo en esta habitación
(en esta calle, desde esta ventana, en este lugar)
todo el significado que tiene para mí.


Entonces, si nada de lo que me rodea tiene significado (apenas ayer estas palabras, ayer mismo estas repeticiones, ayer viernes portal abierto, ayer ayer ayer… comienzo a sospechar que también ayeres así significan nada), lo que creo que cada cosa es, cada persona, cada recuerdo, no lo es por sí misma sino que soy yo quién ha determinado que eso sea lo que yo creo que es. Dicho de otro modo, el significado de la computadora, de mi hija, de la escritura, del espejo, de la música, se lo he dado yo, no viene implícito con el objeto o con la persona, como si de algún modo cada que veo la computadora o que estoy con mi hija siguiera en el pasado, de ahí que sepa que esto es tal objeto o que ella es tal persona: lo aprendí en el pasado, lo que me impide ver en absoluto, me impide vivir el presente por actuar en función del pasado, de mi experiencia… sí, la idea es interesante, desconcertante pero clarificante (este adjetivo en particular creo que lo escribiré con insistencia durante estos meses). Ciertamente, como dice el título de un libro que anda por ahí, con esta vuelta de tuerca a la realidad no puede quedar otra cosa que la desaparición del universo.

Nada de lo que veo en esta habitación
(en esta calle, desde esta ventana, en este lugar)
significa nada.

El ejercicio era aplicar esta idea durante un minuto a todos los objetos que me rodeaban en ese momento, sin obsesionarme en incluir hasta el más mínimo detalle visual aunque procurando no omitir algo importante. Primero había que "bañar" con esta idea a los objetos inmediatos (la silla, los libros, un bolígrafo, el espejo, la computadora, etc.), después, durante otro minuto, habría que irse más allá del campo visual y “bañar” con esta idea a los edificios, a lo que ocurría en la calle, tras la ventana, en fin, yo incluí durante este segundo minuto a la escritura (la escritura (los libros, el bolígrafo) no significa nada), al reflejo del espejo, a la memoria de la computadora.

Al mismo tiempo se inauguraban los Juegos Olímpicos de Verano en Beijing y Georgia atacaba Osetia del Sur (conflicto conocido como Batalla de Tsjinval). Eran las 8 de la mañana del 8.8.08, números que habría que haber incluido en la lección del día a pesar de estar casado con una numeróloga, ciertamente no significan nada o, dicho de otro modo, su significado va en función de un orden mundano, un orden que por más milenario y real que parezca ser, basta con mirarlo de cerca para notar sus trampas, su escándalo dualista tan bien soportado en una sola idea: la separación.

Este no-significar-nada significa un inicio: comenzar a ver el mundo sin los parámetros del mundo: si los objetos del mundo no significan nada, ¡qué descanso poder vivir con o sin ellos!. Podría ser libre con o sin espejo, con o sin computadora, con o sin escritura, teóricamente es lo lógico, sin emabrgo a veces sufro por no tener computadora o sufro porque tengo y no sirve o porque se ha ido la luz y no la puedo usar o porque no la uso lo suficiente o porque dejo de hacer otras actividades por usarla mucho tiempo, en fin, la idea de que todo ello nada signifique es deshacer la costumbre de juzgarlo todo, eso ya es un sano comienzo, un liberador comienzo.

Subscribe